Internacional
Más de 1,5 millones de personas siguen en asentamientos temporales en Haití seis meses después del terremoto y en plena temporada de huracanes
Lunes 12 Julio 2010 - 11:40Un informe de Intermón Oxfam afirma que el Gobierno español priorizó el envío de fuerzas armadas, equipos y material humanitario en lugar de planear una respuesta basada en un análisis de las necesidades del país tras el seísmo.
El 12 de enero de 2010 un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter azotó Haití causando al menos 250.000 muertos, más de 300.000 heridos y dos millones de damnificados. Los daños y las pérdidas causadas por el seísmo se cifran en 7.8 mil millones de dólares. El dato es el equivalente a más del 120% del producto interior bruto haitiano de 2009 y representa el mayor impacto económico provocado por un fenómeno natural en relación a los ingresos nacionales de los últimos 35 años. El gobierno de Haití perdió gran parte de su capacidad operativa: 13 de los 15 ministerios fueron destruidos y un tercio de los funcionarios públicos (60.000) murieron.
La temporada de lluvias y huracanes ha comenzado y alrededor de 1,5 millones de personas siguen viviendo en los asentamientos espontáneos que se crearon tras el seísmo. La población de estos campos está en riesgo de inundación, por ello el gobierno de Haití tiene que liderar el desarrollo, la implementación y la comunicación de un plan claro para el alojamiento temporal y permanente de las personas afectadas, pues ninguna ONG nacional o internacional puede trabajar en soluciones permanentes hasta que el Gobierno de Haití proporcione tierras para la población que no puede regresar a sus hogares.
La eficacia de la respuesta de emergencia española a examen
La actuación del Gobierno español durante los seis meses siguientes al seísmo ha sido, según el informe “Desembarco en Haití: un análisis de la respuesta española al terremoto” de Intermón Oxfam, mucho más visible -sobre todo frente a la opinión pública- que eficaz.
“La AECID debía haber liderado y coordinado la respuesta; pero no cumplió con estas funciones. El Gobierno español aplicó un modelo de respuesta humanitaria basado inicialmente en la acción directa sobre el terreno y no centrado en el reforzar y consolidar el papel de donante de la agencia gubernamental, como distribuidor estratégico de fondos para las organizaciones humanitarias. Además, la intervención de las Fuerzas Armadas fue tardía y excesivamente costosa en relación a los resultados alcanzados”, ha asegurado la portavoz de la organización Lara Contreras. Sin embargo, España hizo un compromiso de fondos para la emergencia rápido y de gran volumen.
Sin liderazgo en la coordinación
La Oficina de Acción Humanitaria (OAH) perteneciente a la AECID no jugó el papel que le corresponde en cuanto a liderar y coordinar el conjunto de la respuesta española, al intervenir diferentes ministerios y agentes sin estar bajo su coordinación. ”No hubo una coordinación desde el principio con todos los actores para valorar las prioridades, sobre todo no contactó desde el primer momento con las organizaciones que ya estaban presentes en el terreno”, señala Contreras.
Según el informe, muchas ONG se enteraron por televisión de que había cargamentos humanitarios saliendo hacia Haití “cuando lo deseable es que como socias de la AECID hubiesen dispuesto de un canal oficial de información”, apunta la portavoz de Intermón Oxfam.
Un modelo poco claro
La Oficina de Acción Humanitaria tampoco tuvo posibilidad de decisión en lo que respecta al envío de las Fuerzas Armadas. Además, hizo gala de falta de recursos, especialmente humanos. Según el informe, estos recursos fueron destinados a realizar una ayuda directa en terreno –aviones, material y personal humanitario- , en lugar de priorizar el rol estratégico de canalización de fondos a organismos especializados (ONU, ONG), que hubiera supuesto una mejor coordinación, seguimiento y financiación de todos los actores humanitarios tanto en España, como en el resto de Europa y también en Haití.
“El hecho de haber trasladado la casi totalidad del personal de la OAH al terreno, es un indiciador de que se priorizó el rol de ayuda directa sobre el del donante a otros organismos especializados. Con una sede sin personal y sin capacidad de decisión era difícil que se pudiera desempeñar el papel de coordinación entre los actores españoles”, dice Contreras.
No obstante, el informe valora positivamente que en términos cuantitativos la AECID comprometió el 54.4% de sus recursos al llamamiento de la ONU para Haití, lo que garantiza para el período una mejor coordinación de los fondos y un mejor impacto.
La actuación de las Fuerzas Armadas, mucho dinero y pocos resultados
La respuesta del Gobierno español en Haití ha tenido un claro componente militar. El 37,3% del presupuesto total para esta emergencia ha sido destinado al operativo de las fuerzas armadas. En total, 18,8 millones de euros, un coste equiparable a la suma de las aportaciones realizadas al Programa Mundial de Alimentos y a la Organización Mundial de la Salud.
La operación tuvo dos componentes: el envío dos días después del terremoto de la Unidad Militar de Emergencias para labores de rescate, a la que se destinaron 555.000 euros, y la Operación Hispaniola, por medio de la cual se desplazó un contingente a Petit Goave en el buque Castilla para realizar las siguientes actividades: desescombro y limpieza de viales, atención sanitaria, distribución de agua potable y ayuda humanitaria, y reconocimiento y preparación de refugios. La misión supuso el gasto de 18,2 millones de euros.
“Sin embargo, el buque llegó el 4 de febrero, 23 días después del terremoto, en un territorio donde ya estaban presentes varias ONG proveyendo de servicios de agua, higiene y saneamiento”, dice Lara Contreras. Esta intervención se desvía claramente de las directrices de Naciones Unidas que indican que los recursos militares deben solicitarse sólo como último recurso, principalmente para hacer labores logísticas en el único caso de no disponer de una alternativa civil. Sin embargo, hay que reconocer que las tareas de desescombrado y limpieza de vías dieron respuesta a una necesidad real ya que no había en la zona quien las realizase.
Según el informe, durante los tres meses que permaneció el contingente militar en Petit Goave, los 450 soldados españoles prestaron atención sanitaria a 7.568 haitianos, atendieron 4 partos y se vacunaron 21.274 personas. Retiraron 8.000 metros cúbicos de escombros, abrieron 8.200 metros de viales y han distribuido 600.000 litros de agua potable; y todo ello con un coste de 18.247.000 euros. “La relación coste eficiencia, es decir los resultados obtenidos versus la inversión, es altamente cuestionable. Si estos recursos se hubieran dirigido a organismos públicos a organizaciones internacionales y ONG hubiesen tenido mayores resultados, en términos de cobertura de beneficiarios y de calidad de resultados”, concluye la portavoz de Intermón Oxfam.
Con un millón de euros, Intermón Oxfam ha atendido a 20.810 beneficiarios en actividades de agua, saneamiento e higiene y cobijo; se construyeron 5.800 letrinas para 7.050 personas, se han distribuido kits de higiene a cerca de 9.000 personas, artículos no alimentarios como mantas a 2.750 familias y mosquiteras a 500 familias. También ha permitido suministrar material de cobijo (lonas de plástico y tiendas de campaña) para 3.632 personas. “Además, con estos mismos fondos, se está trabajando además en la rehabilitación de sistemas de agua y letrinas, la gestión de residuos sólidos, y la promoción de salud pública”, concluye la portavoz de Intermón Oxfam.
Recomendaciones al Gobierno
* El Gobierno debe asegurar el rol de liderazgo, tanto técnico como político, y la autonomía respecto a otras políticas gubernamentales de la Oficina de Acción Humanitaria para garantizar una coherencia en la respuesta humanitaria y su imparcialidad e independencia. Esto permitiría que la oficina humanitaria fuera el coordinador y líder de todos los actores implicados en la respuesta a crisis, tanto en España como en el terreno, incluidas las Fuerzas Armadas y protección civil, desde un primer momento.
* Las FFAA deben ser el último recurso en la respuesta a catástrofes naturales, debiéndose centrar su papel en asegurar la seguridad y protección de civiles, y excepcionalmente, en realizar tareas logísticas específicas cuando no puedan realizarlas los actores civiles y siempre bajo coordinación civil. Además, no deben realizar ayuda directa y su posible despliegue debe realizarse respetando los principios humanitarios de neutralidad, independencia e imparcialidad.
* La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo debe centrar sus recursos en su rol de canalizador estratégico de fondos y sólo debe utilizar la ayuda directa cuando sea estrictamente necesaria y aporte un valor añadido. El modelo actual, con sus dos componentes (ayuda directa y donante), va a contracorriente de la tendencia de los donantes europeos, orientada hoy hacia la disminución de la ayuda directa y a concentrar sus esfuerzos en un papel como donante primando coordinación, asesoría, financiación y aprendizaje.
* La Oficina de Acción Humanitaria de la AECID debe definir un plan de contingencia en caso de crisis que determine qué hacer, cómo y quien debe tomar las decisiones e implementarlas. Y debe crear mecanismos de Rendición de Cuentas y Transparencia sobre los resultados en acción humanitaria.
FIN
Más información
Respuesta de Oxfam
Tres afiliados de la confederación internacional Oxfam nos encargamos de implementar la respuesta: Intermón Oxfam, Oxfam Gran Bretaña y Oxfam Québec. Entre los tres hemos atendido a 440.000 personas, con 1.041.400 intervenciones en más de 180 localizaciones distintas (campamentos, escuelas, comunidades, etc.).
Estos son algunos datos:
* Estamos suministrando agua potable a 251.000 personas - más de 8.000.000 de litros por semana - y letrinas higiénicas para 163.200 personas (hasta el momento se han construido 2.256 letrinas).
* Más de 12.000 personas han recibido diariamente comida caliente en los comedores comunitarios y 49.900 personas (9.988 familias) han recibido paquetes de alimentos.
* Más de 5.000 familias se han beneficiado del programa de subvenciones entre 40 y 100 euros para cubrir necesidades básicas.
* En los primeros meses las tareas prioritarias de la respuesta humanitaria incluyeron la provisión de materiales para cobijo; agua potable, saneamiento e higiene, gestión de residuos sólidos y traslado de escombros; seguridad alimentaria (ayuda alimentaria, apoyo nutricional y agrícola); programas de ‘dinero por trabajo’; así como protección de los grupos vulnerables haciendo especial hincapié en reducción de riesgos, apoyo a mujeres y asesoramiento psicosocial.
Nuestro papel como Intermón Oxfam
Estamos trabajando tanto en la capital, Puerto Príncipe, como en Petit Goave, Grand Goave y Gressier. También hemos ampliado nuestro trabajo en Artibonite donde estábamos presentes desde hacía años y han llegado personas afectadas por el terremoto.
Atendemos a 77.000 personas, principalmente a través de actividades de agua, saneamiento e higiene y cobijo: instalaciones de puntos de agua potable, camiones cisterna, tratamiento de aguas, control de la calidad, construcción y rehabilitación de redes de agua, letrinas, wáteres químicos, zonas de ducha, etc.
En Puerto Príncipe, trabajamos también en la rehabilitación de los sistemas de agua y letrinas de cinco escuelas, donde están viviendo personas desplazadas. También se han iniciado actividades en coordinación con las autoridades competentes de la gestión del agua - CAMEP - para rehabilitar y mejorar el sistema de distribución de agua y gestión de residuos.
Hemos distribuido kits de higiene para 33.000 personas. También hemos suministrado material de cobijo (lonas de plástico, mantas, mosquiteras y en algunos casos tiendas de campaña) para más de 10.000 personas.
La promoción de la salud pública incluye diversas formas de comunicación para promover la higiene: difusión puerta a puerta y comunicación a gran escala, la formación de comités para la higiene, demostraciones prácticas del uso apropiado de los artículos no alimentarios distribuidos (kits de higiene, mosquiteras, etc.), actividades de grupo como canciones para niños y niñas y difusión de folletos.
Más información AQUI
La temporada de lluvias y huracanes ha comenzado y alrededor de 1,5 millones de personas siguen viviendo en los asentamientos espontáneos que se crearon tras el seísmo. La población de estos campos está en riesgo de inundación, por ello el gobierno de Haití tiene que liderar el desarrollo, la implementación y la comunicación de un plan claro para el alojamiento temporal y permanente de las personas afectadas, pues ninguna ONG nacional o internacional puede trabajar en soluciones permanentes hasta que el Gobierno de Haití proporcione tierras para la población que no puede regresar a sus hogares.
La eficacia de la respuesta de emergencia española a examen
La actuación del Gobierno español durante los seis meses siguientes al seísmo ha sido, según el informe “Desembarco en Haití: un análisis de la respuesta española al terremoto” de Intermón Oxfam, mucho más visible -sobre todo frente a la opinión pública- que eficaz.
“La AECID debía haber liderado y coordinado la respuesta; pero no cumplió con estas funciones. El Gobierno español aplicó un modelo de respuesta humanitaria basado inicialmente en la acción directa sobre el terreno y no centrado en el reforzar y consolidar el papel de donante de la agencia gubernamental, como distribuidor estratégico de fondos para las organizaciones humanitarias. Además, la intervención de las Fuerzas Armadas fue tardía y excesivamente costosa en relación a los resultados alcanzados”, ha asegurado la portavoz de la organización Lara Contreras. Sin embargo, España hizo un compromiso de fondos para la emergencia rápido y de gran volumen.
Sin liderazgo en la coordinación
La Oficina de Acción Humanitaria (OAH) perteneciente a la AECID no jugó el papel que le corresponde en cuanto a liderar y coordinar el conjunto de la respuesta española, al intervenir diferentes ministerios y agentes sin estar bajo su coordinación. ”No hubo una coordinación desde el principio con todos los actores para valorar las prioridades, sobre todo no contactó desde el primer momento con las organizaciones que ya estaban presentes en el terreno”, señala Contreras.
Según el informe, muchas ONG se enteraron por televisión de que había cargamentos humanitarios saliendo hacia Haití “cuando lo deseable es que como socias de la AECID hubiesen dispuesto de un canal oficial de información”, apunta la portavoz de Intermón Oxfam.
Un modelo poco claro
La Oficina de Acción Humanitaria tampoco tuvo posibilidad de decisión en lo que respecta al envío de las Fuerzas Armadas. Además, hizo gala de falta de recursos, especialmente humanos. Según el informe, estos recursos fueron destinados a realizar una ayuda directa en terreno –aviones, material y personal humanitario- , en lugar de priorizar el rol estratégico de canalización de fondos a organismos especializados (ONU, ONG), que hubiera supuesto una mejor coordinación, seguimiento y financiación de todos los actores humanitarios tanto en España, como en el resto de Europa y también en Haití.
“El hecho de haber trasladado la casi totalidad del personal de la OAH al terreno, es un indiciador de que se priorizó el rol de ayuda directa sobre el del donante a otros organismos especializados. Con una sede sin personal y sin capacidad de decisión era difícil que se pudiera desempeñar el papel de coordinación entre los actores españoles”, dice Contreras.
No obstante, el informe valora positivamente que en términos cuantitativos la AECID comprometió el 54.4% de sus recursos al llamamiento de la ONU para Haití, lo que garantiza para el período una mejor coordinación de los fondos y un mejor impacto.
La actuación de las Fuerzas Armadas, mucho dinero y pocos resultados
La respuesta del Gobierno español en Haití ha tenido un claro componente militar. El 37,3% del presupuesto total para esta emergencia ha sido destinado al operativo de las fuerzas armadas. En total, 18,8 millones de euros, un coste equiparable a la suma de las aportaciones realizadas al Programa Mundial de Alimentos y a la Organización Mundial de la Salud.
La operación tuvo dos componentes: el envío dos días después del terremoto de la Unidad Militar de Emergencias para labores de rescate, a la que se destinaron 555.000 euros, y la Operación Hispaniola, por medio de la cual se desplazó un contingente a Petit Goave en el buque Castilla para realizar las siguientes actividades: desescombro y limpieza de viales, atención sanitaria, distribución de agua potable y ayuda humanitaria, y reconocimiento y preparación de refugios. La misión supuso el gasto de 18,2 millones de euros.
“Sin embargo, el buque llegó el 4 de febrero, 23 días después del terremoto, en un territorio donde ya estaban presentes varias ONG proveyendo de servicios de agua, higiene y saneamiento”, dice Lara Contreras. Esta intervención se desvía claramente de las directrices de Naciones Unidas que indican que los recursos militares deben solicitarse sólo como último recurso, principalmente para hacer labores logísticas en el único caso de no disponer de una alternativa civil. Sin embargo, hay que reconocer que las tareas de desescombrado y limpieza de vías dieron respuesta a una necesidad real ya que no había en la zona quien las realizase.
Según el informe, durante los tres meses que permaneció el contingente militar en Petit Goave, los 450 soldados españoles prestaron atención sanitaria a 7.568 haitianos, atendieron 4 partos y se vacunaron 21.274 personas. Retiraron 8.000 metros cúbicos de escombros, abrieron 8.200 metros de viales y han distribuido 600.000 litros de agua potable; y todo ello con un coste de 18.247.000 euros. “La relación coste eficiencia, es decir los resultados obtenidos versus la inversión, es altamente cuestionable. Si estos recursos se hubieran dirigido a organismos públicos a organizaciones internacionales y ONG hubiesen tenido mayores resultados, en términos de cobertura de beneficiarios y de calidad de resultados”, concluye la portavoz de Intermón Oxfam.
Con un millón de euros, Intermón Oxfam ha atendido a 20.810 beneficiarios en actividades de agua, saneamiento e higiene y cobijo; se construyeron 5.800 letrinas para 7.050 personas, se han distribuido kits de higiene a cerca de 9.000 personas, artículos no alimentarios como mantas a 2.750 familias y mosquiteras a 500 familias. También ha permitido suministrar material de cobijo (lonas de plástico y tiendas de campaña) para 3.632 personas. “Además, con estos mismos fondos, se está trabajando además en la rehabilitación de sistemas de agua y letrinas, la gestión de residuos sólidos, y la promoción de salud pública”, concluye la portavoz de Intermón Oxfam.
Recomendaciones al Gobierno
* El Gobierno debe asegurar el rol de liderazgo, tanto técnico como político, y la autonomía respecto a otras políticas gubernamentales de la Oficina de Acción Humanitaria para garantizar una coherencia en la respuesta humanitaria y su imparcialidad e independencia. Esto permitiría que la oficina humanitaria fuera el coordinador y líder de todos los actores implicados en la respuesta a crisis, tanto en España como en el terreno, incluidas las Fuerzas Armadas y protección civil, desde un primer momento.
* Las FFAA deben ser el último recurso en la respuesta a catástrofes naturales, debiéndose centrar su papel en asegurar la seguridad y protección de civiles, y excepcionalmente, en realizar tareas logísticas específicas cuando no puedan realizarlas los actores civiles y siempre bajo coordinación civil. Además, no deben realizar ayuda directa y su posible despliegue debe realizarse respetando los principios humanitarios de neutralidad, independencia e imparcialidad.
* La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo debe centrar sus recursos en su rol de canalizador estratégico de fondos y sólo debe utilizar la ayuda directa cuando sea estrictamente necesaria y aporte un valor añadido. El modelo actual, con sus dos componentes (ayuda directa y donante), va a contracorriente de la tendencia de los donantes europeos, orientada hoy hacia la disminución de la ayuda directa y a concentrar sus esfuerzos en un papel como donante primando coordinación, asesoría, financiación y aprendizaje.
* La Oficina de Acción Humanitaria de la AECID debe definir un plan de contingencia en caso de crisis que determine qué hacer, cómo y quien debe tomar las decisiones e implementarlas. Y debe crear mecanismos de Rendición de Cuentas y Transparencia sobre los resultados en acción humanitaria.
FIN
Más información
Respuesta de Oxfam
Tres afiliados de la confederación internacional Oxfam nos encargamos de implementar la respuesta: Intermón Oxfam, Oxfam Gran Bretaña y Oxfam Québec. Entre los tres hemos atendido a 440.000 personas, con 1.041.400 intervenciones en más de 180 localizaciones distintas (campamentos, escuelas, comunidades, etc.).
Estos son algunos datos:
* Estamos suministrando agua potable a 251.000 personas - más de 8.000.000 de litros por semana - y letrinas higiénicas para 163.200 personas (hasta el momento se han construido 2.256 letrinas).
* Más de 12.000 personas han recibido diariamente comida caliente en los comedores comunitarios y 49.900 personas (9.988 familias) han recibido paquetes de alimentos.
* Más de 5.000 familias se han beneficiado del programa de subvenciones entre 40 y 100 euros para cubrir necesidades básicas.
* En los primeros meses las tareas prioritarias de la respuesta humanitaria incluyeron la provisión de materiales para cobijo; agua potable, saneamiento e higiene, gestión de residuos sólidos y traslado de escombros; seguridad alimentaria (ayuda alimentaria, apoyo nutricional y agrícola); programas de ‘dinero por trabajo’; así como protección de los grupos vulnerables haciendo especial hincapié en reducción de riesgos, apoyo a mujeres y asesoramiento psicosocial.
Nuestro papel como Intermón Oxfam
Estamos trabajando tanto en la capital, Puerto Príncipe, como en Petit Goave, Grand Goave y Gressier. También hemos ampliado nuestro trabajo en Artibonite donde estábamos presentes desde hacía años y han llegado personas afectadas por el terremoto.
Atendemos a 77.000 personas, principalmente a través de actividades de agua, saneamiento e higiene y cobijo: instalaciones de puntos de agua potable, camiones cisterna, tratamiento de aguas, control de la calidad, construcción y rehabilitación de redes de agua, letrinas, wáteres químicos, zonas de ducha, etc.
En Puerto Príncipe, trabajamos también en la rehabilitación de los sistemas de agua y letrinas de cinco escuelas, donde están viviendo personas desplazadas. También se han iniciado actividades en coordinación con las autoridades competentes de la gestión del agua - CAMEP - para rehabilitar y mejorar el sistema de distribución de agua y gestión de residuos.
Hemos distribuido kits de higiene para 33.000 personas. También hemos suministrado material de cobijo (lonas de plástico, mantas, mosquiteras y en algunos casos tiendas de campaña) para más de 10.000 personas.
La promoción de la salud pública incluye diversas formas de comunicación para promover la higiene: difusión puerta a puerta y comunicación a gran escala, la formación de comités para la higiene, demostraciones prácticas del uso apropiado de los artículos no alimentarios distribuidos (kits de higiene, mosquiteras, etc.), actividades de grupo como canciones para niños y niñas y difusión de folletos.
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